
Esta es una adquisición científicamente milagrosa, la de poder probar el verdadero gusto a las palabras, a los conceptos, como si fueran personificaciones, así se presentan al principio, para enmadejarme, atarme, hacerme sentir su yugo, y así de monstruosos y deformados gigantes pasan a ser ángeles protectores, qué sin ellos!
Gracias a las licenciadas y licenciados de esta magnífica primer cohorte, y a todos los técnicos, acompañantes y colegas, sigo creyendo en hoy y mañana.
La extraña demanda de hablar e interceder por la verdad.
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